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| Testimonios - Historia de Vida |
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Argentina
Vivo en Buenos Aires, Argentina y tengo 39 años. Vivo con mi amado compañero de la vida Alejandro desde hace 7 años y juntos somos padrinos de tres hermanitos, que viven en un hogar para niños y niñas. Durante los días de semana y los fines de semana y algunos días de las vacaciones comparten la vida con nosotros.
A los 24 años recibí el título de Licenciado en Psicología, a poco de egresar empecé a dar clases en la Universidad y lo sigo haciendo. Trabajé en dos hospitales con niños y niñas. En otros años me dedique a trabajar con adultos mayores. Creo que siempre necesité involucrarme con los que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad y siempre con la idea de brindar un servicio más que una ayuda.
Desde hace cinco años trabajo en Cruz Roja Argentina, soy el Coordinador del Programa de VIH – SIDA. En estos años el trabajo en la temática se ha consolidado y ha crecido gracias a las manos y el corazón de voluntarios y voluntarias que día a día me enseñan que es posible un mundo más justo, con igualdad de oportunidades para todos y todas.
Pero además de todas las personas a las que quiero y me quieren, de todo lo que hago y de todo lo que tengo, desde hace 8 años sé que vivo con VIH. Es hora que aprendamos a convivir y amar en tiempos de VIH y SIDA.
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Bolivia
Soy ama de casa, tengo 44 años y soy madre de familia de 4 hijos. Soy una persona que vive con el VIH. He estado dedicada siempre a mi hogar, a mi marido y si ahora estoy así es por tener confianza ciega en él.
¡Yo jamás pensé que mi marido podía transmitirme el VIH!...
Pero eso no es lo peor, lo más duro es que mi familia se enteró que teníamos el virus y se alejó, ya no venían a mi casa eso me dolió mucho y ahora tengo miedo de que la gente se entere que tengo el VIH y me hagan a un lado. Sé que soy diferente, porque en la vida no todos somos iguales; pero también sé que tengo los mismos derechos para seguir luchando, trabajar y vivir.
Por eso todos necesitamos que se apruebe la ley del VIH/SIDA, que garantizará políticas de prevención para toda la población y protección de los derechos humanos y asistencia integral a las personas que vivimos con el VIH.
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Brasil
Brasil es uno de los pocos países de América Latina donde hay un número significativo de jóvenes que viven con el VIH desde la infancia.
En marzo de 2007, la Alianza Global en VIH/SIDA se unió a la ONG Saber Viver para trabajar con adolescentes en un proyecto de un año. En este último, denominado “Pensemos en el futuro”, unos 20 adolescentes seropositivos de Niteroi y Rio de Janeiro participaron en talleres donde hablaron de sus experiencias, sus temores y sus esperanzas, y escribieron sobre ellas en la revista Saber Viver Jovem (Youth Savoir Faire), publicada en inglés y portugués.
“Nos servimos de nuestras vivencias como ejemplo: lo terrible que es tener que tomar los medicamentos día tras día, las dificultades de afrontar la discriminación, cuánto echamos de menos o, a veces, odiamos a nuestras familias, nuestros planes de futuro y cosas que nos da vergüenza contar a los demás”, dice un editorial de Saber Viver Jovem.
Carla, de 16 años, fue infectada por el novio. “Nunca pensé que tendría que pasar por esto: ser tan joven y depender de los medicamentos. Pero con el apoyo de mis médicos y los anuncios de la TV, me di cuenta que el VIH no significa la muerte.”
Adriana Gomez, coordinadora de Saber Viver, comenta que el proyecto dio grandes resultados porque la revista logró que los jóvenes participaran directamente. “Ahora están motivados para participar en otros grupos y ayudar a establecer procesos similares.
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Colombia
Soy médico, tengo 32 años. En 1996 me hice por segunda vez la prueba para VIH y resultó positiva. En ese momento me sentí aterrorizado por la idea de Vivir con esta infección, posteriormente mi formación como medico y el advenimiento de la terapia antiretrroviral altamente efectiva me permitió recuperar la confianza y vivir una vida plena.
Soy afortunado pues dado el tiempo que llevo conviviendo con la enfermedad nunca he presentado ninguna infección oportunista y siempre he gozado de buena salud. Nunca en mi trabajo en VIH en Ligasida consideré necesario revelar mi estatus pues siendo medico podía tratar el tema de una forma mas objetiva y profesional.
En 2007 apliqué a una convocatoria para Coordinador de Salud Comunitaria en Cruz Roja Colombiana y noté que al revelar mi estatus otras personas se vieron motivadas a hacerlo, adicionalmente mis compañeros de oficina comentas mas sobre temas de VIH y mas personas en Cruz Roja Colombiana han entendido que vivir con VIH con calidad de vida es posible y han replanteado sus conceptos sobre la infección y sobre las personas que vivimos con VIH.
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El Salvador
Javier es un chico de 13 años que vive con Gladys la dueña de una cafetería en ACOMET, una cooperativa de taxis en San Salvador involucrada en el Proyecto Taxi de Sensibilización en VIH. Gladis recibió la literatura del proyecto y recibió también el contenido del entrenamiento vía los conductores que regularmente comen en su cafetería. Un día el maestro de la escuela de Javier dejo a los chicos un trabajo de investigación relacionado con la prevención y transmisión del VIH. Javi sabía que su madre tenía algún conocimiento sobre el tema y le pidió ayuda. Ellos leyeron la información, discutieron el tema y prepararon la investigación. Unos cuanto días después Javi regresó muy orgulloso y contento porque su trabajo había sido tan bueno que el maestro le pidió de lo presentara frente a toda la clase. Recibió la nota más alta y ahora está bien informado sobre el tema.
“Taxeando, como nosotros lo llamamos, involucra estar en contacto con toda clase de personas. Nosotros tenemos una oportunidad para compartir información sobre la prevención del VIH, el estigma y la discriminación asociados con la infección aparte de sensibilizar sobre el asunto, como la Cruz Roja lo ha hecho con nosotros. Yo pienso que los miembros de la Cooperativa ahora sienten la necesidad de diseminar esta información tan útil a los demás”, expresó José Victorino Pineda, miembro de la Cooperativa de Taxis ACONTAXIS.
“Es responsabilidad de todos responder al tema del VIH, pero debemos ser más concientes sobre la temática. Tenemos un papel que jugar al guiar a otros que no conocen sobre el tema. Tengo niños a quiénes nunca les había hablado acerca de la prevención del VIH porque yo no sabía. Ahora con el entrenamiento que recibí de la Cruz Roja, me ayudará a mí a guiarlos. Primero, hablaré con mi familia sobre el VIH y luego lo haré con mis pasajeros”, expresó Osmín García, conductor de la Cooperativa de Taxis ACONTAXIS.
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Panamá
El VIH irrumpió en mi vida en los momentos de mayor capacidad productiva. Aunque me desempeñaba como diseñador gráfico-ilustrador y comunicador, también formaba parte de un ballet folklórico.
El fantasma del SIDA me arrancó de los escenarios, privándome de las luces, la música y los aplausos. Sentí que el mundo se desplomaba a mi alrededor, pero en medio de la vorágine encontré fuerzas para levantar la frente y reconstruir sobre los escombros.
Aunque fui diagnosticado en 1994, se que me infecté en 1986. Durante mi primera crisis en noviembre del 96 estuve hospitalizado por más de un mes. En este período, vi fallecer varias personas. Sin embargo, la muerte que más me impactó fue la de un chico muy joven. Desde ese momento, me hice el firme propósito de evitar la muerte de otros jóvenes. Por eso me convertí en un soldado y estratega de la prevención y los derechos de las PVVS. Y una mañana decidí contar abiertamente mi condición conciente del costo social, pero era necesario darle rostros reales y cercanos a la epidemia.
Como voluntario de la Cruz Roja, he podido desarrollar gran parte del largo camino del activismo, en una lucha que ha sido permanente y aunque se han dado grandes avances aún queda mucho por hacer contra el estigma y la discriminación, por los derechos humanos de los y las afectadas, por los niños y jóvenes, por el valor y la dignidad de la vida.
En lo personal una de mis grandes preocupaciones son los grupos vulnerables, los niños, adolescentes, sobre todo, los que viven con el VIH. En este sentido siento que se ha hecho muy poca intervención, por lo que es necesario volver la atención sobre aspectos tan importantes como sus derechos sexuales y reproductivos. Todavía persiste la idea de que las PVVS hemos perdido la capacidad y necesidad de vida afectiva. Si para los adultos es difícil manejarlo, ubiquémonos en el lugar de estos jóvenes con todos los derechos de satisfacer sus más fundamentales necesidades como desarrollar plenamente su sexualidad, casarse, unirse, tener o no familia, una carrera, un trabajo, es decir, sus derechos humanos. Creo que en general los hemos olvidado o tal vez tememos abordar algo que parece muy difícil y complejo. |
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