Haití: empeora la situación humanitaria

 

Haití, 15 de septiembre de 2008
Marie-Louise Belanger

Muerte, destrucción y desplazamientos en gran escala a causa de sucesivos huracanes en el país más pobre de América Latina.

Después del paso devastador de los huracanes Gustav, Hanna e Ike, que han azotado Haití uno tras otro, la isla caribeña hace frente a una catástrofe humanitaria.

Las regiones más afectadas se encuentran en el norte y sudeste del país, y las ciudades de Artibonite y Gonaives (la segunda ciudad más grande de Haití) han sufrido daños de consideración.

Los huracanes se han cobrado cientos de víctimas mortales, han obligado a desplazarse a miles de personas y han destruido innumerables viviendas y edificios. Además, la destrucción general de los cultivos ha hecho crecer la preocupación por la seguridad alimentaria en la isla.

Evacuación


Los voluntarios y el personal de la Cruz Roja de Haití han trabajado incansablemente para evacuar y proporcionar alojamiento a la población de las localidades situadas en la trayectoria de los huracanes, y para distribuir artículos de socorro en las zonas afectadas.

Las escuelas han cerrado, y muchas se utilizan como refugios. No obstante, muchas carecen de electricidad, letrinas, agua y alimentos, por lo que la vulnerabilidad de las personas refugiadas en ellas es cada vez mayor.

A lo largo de la temporada de huracanes, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha trabajado sobre el terreno, brindando apoyo a la Cruz Roja de Haití. El 5 de septiembre se lanzó un llamamiento por valor de 3,8 millones de francos suizos, para ayudar a la Cruz Roja local a brindar socorro de emergencia a 50.000 de las personas más vulnerables durante los próximos seis meses.

Socorro


Las Sociedades de la Cruz Roja de Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, EE. UU., Francia, Jamaica, Noruega, Nueva Zelandia y Suiza han proporcionado material y personal para apoyar la operación de socorro.

Para la población ya de por sí vulnerable del país más pobre de América Latina, los desastres han tenido efectos devastadores.

Aunque a escala nacional está llegando ayuda de organizaciones internacionales de socorro y de organismos de las Naciones Unidas, la operación se ve obstaculizada por los daños en las carreteras y los puentes, muchos de los cuales han resultado destrozados por inundaciones y deslizamientos de tierras.

 

 

 

Después de varias semanas de lluvias torrenciales provocadas por los sucesivos huracanes, el río que atraviesa Jacmel, en el sur de Haití, se desbordó. Las corrientes se llevaron por delante personas y viviendas, y destrozaron la carretera que une Jacmel y La Valle. Ahora, los equipos de evaluación y socorro de la Cruz Roja Americana, acompañados por la Cruz Roja de Haití, deben encontrar otro camino, a través de las montañas, para llegar a las comunidades remotas que esperan recibir ayuda. (Fotografía: Matt Marek/Cruz Roja Americana)
 
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Una niña haitiana refugiada en una escuela, en la ciudad meridional de Jacmel. El azote de huracanes sucesivos mantiene a 500 personas de esta ciudad alejadas de sus comunidades. (Fotografía: Matt Marek/Cruz Roja Americana)